embalse de la tranquera

El embalse más grande de nuestra comarca ocupa medio centenar de hectáreas de los términos de Nuévalos y Carenas.

historia

El embalse de La Tranquera, de 84 hectómetros cúbicos de capacidad total y 78,8 hectómetros cúbicos de capacidad útil, se ubica aguas abajo de las confluencias de los ríos Piedra, Mesa y Ortiz, a unos tres kilómetros aguas arriba del pueblo de Carenas. Regula las aguas del Piedra y afluentes para abastecimiento y riegos y es el más amplio de la cuenca del Jalón.

Para hacer frente a la insuficiencia de regulación, se redactó en octubre de 1975 el "Plan de Aprovechamiento Integral y regularización de avenidas del río Jalón y afluentes", que planteaba la necesidad de regular el Jalón actuando sobre sus afluentes, dada la imposibilidad de hacerlo sobre su propio cauce por discurrir en paralelo con las vías de comunicación (carretera y ferrocarril) Madrid - Zaragoza, así como por encontrarse asentados en su vega los núcleos más importantes del área y alguna de sus huertas más fértiles. El citado Plan garantizaría el regadío actual e incrementaría la zona regable en 30.324 ha.

El embalse, además de su utilidad como abastecedora de aguas de boca y de riego, tiene una indudable vertiente turística y en él se realizan actividades lúdicas como la pesca o los deportes acuáticos. En su entorno, fundamentalmente en Nuévalos, hay diversas empresas que se dedican a proporcionar servicios turísticos relacionados con el embalse. 

El Embalse de La Tranquera: deporte náutico en el corazón de Aragón

A los pies del Monasterio de Piedra, el Embalse de La Tranquera se ha consolidado como el punto de referencia del deporte náutico en la Comarca Comunidad de Calatayud. Sus más de 500 hectáreas de aguas tranquilas ofrecen el escenario ideal tanto para quienes se inician en el paddle surf (SUP) o el kayak como para los que buscan largas travesías en un entorno natural de gran belleza.

Navegar en La Tranquera es descubrir un paisaje que solo se revela desde el centro del embalse: cortados de roca rojiza, vegetación exuberante que cambia con las estaciones, calas inaccesibles a pie y un silencio solo interrumpido por el sonido del remo o el vuelo de las aves acuáticas. El entorno lo completa la práctica de la pesca deportiva, muy arraigada en la zona.

Su ubicación estratégica lo convierte además en una escapada perfecta: a una hora de Zaragoza, a treinta minutos de la estación de AVE de Calatayud y a un cuarto de hora del Monasterio de Piedra. Tras la jornada deportiva, los pueblos cercanos —Nuévalos, Ibdes, Carenas, Jaraba o Alhama de Aragón— invitan a descubrir su gastronomía, su patrimonio y sus famosos balnearios de aguas termales.

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